Pez de secano
Últimamente hay gente que se sorprende de que en vez de hacer cosas de “gente normal”, prefiera, para el poco tiempo que me da esta muerte en vida que son las oposiciones, quedarme pasando la barrera de los cuarenta grados en mi pequeña ciudad feliz, que irme al cementerio de elefantes con agua salada que es Sabinillas. Que si, que es muy cuqui, tiene playa y hay guiris. Pero es un lugar más pensado para el retiro que para vivir “aventuras de verano” y descubrir algo nuevo. Puede que el estar todo el rato en la pecera que se ha convertido mi piscina no sea emocionante, pero cuando hay algún plan con mis amigos, movernos entre las calles y pasear por las corrientes del océano de asfalto hasta llegar a parar en un buen garito y echarnos unas risas no tiene precio. Allí en cambio estoy solo y la diferencia que tengo con mi perro es que yo no tengo cadena. Por eso, y por otras muchas cosas, espero que se enteren de que yo ya no quiero ser como el resto de esos peces que van por ah...