Reflexiones mías.

15/01/20

Epifanía pagana


“[…] Ojalá, la frecuencia con la que miramos dentro de nosotros pudiera variar y no asustarnos. Que tratáramos de consentirnos más y más a menudo y no salir corriendo despavoridos. Que nos concediéramos el momento, el detalle. Las grietas. […]”
Cristina Jaén, 15/01/2020



Sientes la tierra bajo tus pies. Caminas. Ves el cielo, tomas aire, notas los pulmones…  sientes que vives. Pero ni por asomo es perfecto.

La vida a veces se siente con uno de esos llamativos torneos de póker multitudinario en los casinos. Entras, te inscribes y hasta que el cupo de participantes se completa, no sabes en qué mesa te va a tocar ni si el crupier que dirige tu ronda baraja bien. A veces pareciera que juegas con cartas marcadas, que haces trampa queriendo pese a explicar el orden de los turnos, pese a quejarte que esas manos tuercen las cartas con cada corte que realiza y que parece que las que recibes ya fueron dispuestas así.

Protestan todos. Te quejas tú.

Pero el crupier va vestido con un traje impecable y guantes blancos. Inmaculado. Solo ha recibido la orden de estar en esa mesa y solo unos pocos elegidos, pueden detectar su juego y ver la sonrisa detrás de la lámpara que solo ilumina sus manos al desplazarse por el tapete. 

Él también está jugando -La banca siempre gana.  

Ilusos… 

En realidad, sus miedos no son infundados por conocer que han caído en su trampa. Mientras unos temen que vayas a ganarles porque partes con supuesta ventaja, a ti te aterra pensar que te desprecien si le das la vuelta a las cosas. Temes que te ataquen por todo: 
El sitio en el que te sientas (-tiene mejor visión…)
 Los turnos (-No, es que tal y como va el orden, ya ha contado el mazo…)
Las propias cartas (-¡Las está recibiendo invertidas, esto está amañado!)
Pero nadie tiene la osadía de pedir la atención del crupier. 

Nadie atiende a su propio juego, ni siquiera tú al tuyo.

Claro… eres una nueva cara… sangre fresca, botín fácil… 
Raro es que te patrocinase alguien ¿Qué haces aquí? 
Te pidieron que lo intentases, que te ibas a divertir.
Llevas ya tres horas y hagas lo que hagas ya todos te odian pese a querer demostrarles que nada es lo que parece, pese a querer cambiar la mano a posta y jugar sin siniestras. 
No queda credo en la fe ni en la suerte.
Pasan las rondas, las cartas vuelven. 
Paulatinamente acabas haciendo oídos sordos a los idiotas. En un revés, tus ojos se cruzan con los del crupier.

Aceptas las cartas.

Desconoces el cómo y el cuándo, pero ya no estás en la esquina, estás en el centro. Ya tu mano no es de póker. La mesa tampoco es semicircular. Estás jugando siete y medio cara a cara contra ese elegante capullo que sonreía mientras luchaban por poseer y despreciar la suerte contraria en vez de atender a la propia. Hasta tú, querida alma jugadora, caíste en aquello. 

-Parece que por fin entiendes de qué trata este juego. Hasta te han dado un bonito traje.
-Rojo, me encanta.
-Te faltan los guantes.
-Bueno, déjame esta vez repartir. Quizás los gane antes.

Fdo:

Samuel Encinas Salgado.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Feliz día de Todos Los Santos (2025). Esta alguno ya sabe para quién va

Pequeño aviso a lectores: Me he abierto perfil en Wattpad ^^

"Feliz auto cumpleaños" jeje.