Poemilla entre piscineo y playa
Entre dos orillas se mecen
la curiosidad y el deseo
mientras juegan al ver que no veo
y queda la intención en agua.
En verano raudas florecen
la sensualidad y el postureo
al encontrarse en tierra extraña.
Entre dos orillas se mecen
los envites de dos miradas.
Incierta queda. En el aire
esa fortuna enmascarada
que premia al pimpollo más gallo”
(tras la chanza a los pasos dados)
o le sirve una jarra helada
dando al traste apuesta y juego.
Ya quisiera más de uno pescar
(sirenas de interior o de mar)
De esta guisa en febrero.
Fdo:
Samuel Encinas Salgado
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