Os dejo un texto que hice para una actividad abierta de la Universidad Popular de Cáceres y que me ha dado por recuperar pues lo han quitado de su web.
La idea trataba sobre generar microrrelatos sobre una temática, siendo en este caso la de "una persona tiene una doble vida". Espero que os guste.
Dualidad
Cada vez que el ojo ardiente del sol se pone, al frío amparo de la oscuridad es abierta una ventana de la que irradia una luz gradual a dos ambientes. Una es definida por quién, y la otra, por la carga de mayor o menor número de colores que ante sí se despliegan.
Cuando ese instante llega,
el cuerpo sigue presente en el habitáculo que le recibió y guarda. Aunque en el
caso de la mente, la historia cambia.
Al entrar en la marea de
electricidad y datos, bien puede ser cualquier cosa… desde un soldado de élite
reviviendo las impactantes batallas de alguna guerra harto conocida, un mago
artúrico o tan solo un sustantivo ficticio el cual intercambia una maraña de
palabras con otros sustantivos igual de ficticios “y reales”, iguales a este
sujeto que bien pueden estar cerca de él o vivir cruzando el charco.
Pese a no poder pasar de
la ventana, las sensaciones son casi tal cuales como las que siente ese cuerpo
parcialmente detenido. La vista devora todo y el tacto se acomoda al panel
haciendo que parte del cuerpo gane la velocidad y precisión dignas del mejor
pianista. No se huele ni se oye, pero las palabras duelen igual que unos puntos
de vida perdidos y también confortan de igual manera que si fuesen dichas en el
plano sensorial de la existencia. En este plano, no hay gravedad más allá de la
programada y caso omiso se le hace al reloj. Cuando uno es meros electrones, su
vida es acelerada. Lo que para el cuerpo son varias horas, al otro lado,
nuestro protagonista ha tenido varios grupos de amigos, se ha levantado y caído
con ellos y hasta puede que haya visto levantarse y perderse en la ruina varios
imperios… (una existencia eres que en números se calculará…)
En este éxtasis oscuro,
ese espíritu digital se siente cerca de ser eterno. (Así en la tierra como
en el ciberespacio…)
Cuando ya el alma del
individuo se sacia de estar en estado sempiterno, cierra la ventana y todo
vuelve a la oscuridad primaria por un leve momento.
Acto seguido, enciende
otra luminaria con más cuerpo para guiar a su movilidad completa hasta el
mueble en el que reposar (ahora sí) lo que le reste el tiempo. Dentro de este
último hace calor y pese a transmutarse de manera similar, como tesoro del alma
es conservar algún recuerdo.
A la mañana siguiente,
esta particular trinidad, es tan solo uno. Un nombre, una realidad y un cuerpo
a merced de la fugacidad rauda de los días, meses, años y estaciones. Vivirá en
la luz y será feliz. Feliz igualmente estará en los ratos de escapada a esas
dos realidades del ingenio y del subconsciente.
Cuando parta, será lo que
su huella por el paso de este mundo haya dejado.
Para los que le hayan
conocido, esto último será evidente, mientras que para los que solo era un par
de datos con un avatar, será tan solo un recuerdo igual de pasajero que si se
viviese toda una vida dentro de un sueño.
Ambas partes son igual de
desconocidas una para la otra, separadas tan solo por la apertura y cierre de
la pantalla de su ordenador, única frontera de ambas identidades.
Fdo:
Samael Quercus
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